- info@seddeviajes.com
Siempre me ha gustado viajar, pero no he podido todo lo que me hubiera gustado.
Mis primeros viajes fueron por España, Inglaterra, Portugal, Polonia, Francia, Italia y Austria.
Mi primer gran viaje fueron 20 días por Italia en furgoneta en 2011, sin internet (como se viaja antes, jejeje) solo con mapa de papel. La experinecia fue inolvidable a la vez que estresante, ya que en Italia conducen fatal.
En 2015 estuve 1 mes en Tailandia, fue mi primera vez y sabía que no iba a ser la última, fue un flechazo.
En 2016, 15 días en Camboya y otros 15 en Tailandia.
En 2017, 1 mes en Laos (fue otro flechazo)
En 2018 cumplí mi sueño de viajar en autocaravana 6 meses por Europa.
Con el Covid, tuve que cerrar la empresa que gestionaba,así que decidí crear «Andrea viaja con calma» mi primera experiencia como coordinadora de viajes.
En 2024, paré de viajar por maternidad.
En 2025 viajamos en familia 40 días a Colombia, donde decidí que tenía que volver a mi pasión, los viajes.
Así que en 2026, decido crear «Sed de viajes». Agencia de «viajes de autor», con más coordinadores para poder ampliar la oferta de viajes y destinos.
El coordinador es un compañero más que conoce el destino y se encarga de las cuestiones logísticas para que sólo te tengas que preocupar de disfrutar del viaje.
Facilita la convivencia, motiva y resuelve problemas.
No es la niñera de nadie, todos somos adultos y responsables para no llegar tarde, no olvidarnos cosas en los hoteles o no perder el pasaporte.
No es un guía, monitor o un experto en historia, para eso contratamos guías locales a lo largo de nuestros viajes.
Lo conoceras antes del viajes, ya que creamos un grupo de Whatsapp donde haremos video llamadas para conocer al resto del grupo, resolver dudas, comprar vuelos…
A Ariadna le gusta definirse como “curadora de viajes”, ya que no solo gestiona, sino que da alma y sentido a cada experiencia.
Fiel defensora de que viajar es una herramienta de autoconocimiento, ha utilizado el viaje durante más de 25 años para ampliar su mirada, aprender y disfrutar de “lo aparentemente distinto”; a veces para huir, y muchas otras, para encontrarse.
Para ella, viajar es volver a casa.
Con una intuición afilada, una confianza entrenada y una capacidad innata para resolver situaciones, cuida la energía del grupo creando espacios donde cada persona puede sentirse cómoda siendo quien es.
A lo largo de 35 países ha descubierto, por ejemplo, la autenticidad de Burkina Faso; forma parte de quienes aman India (dicen que o lo amas o lo odias), ha comprobado que se puede vivir eternamente en chanclas en las calles de Tailandia, y que el desierto de Marruecos sabe susurrar al oído.
“ Si estás en ese momento de abrirte al camino, será un placer acompañarte “
Lourdes nació en Argentina pero su inagotable deseo por conocer el mundo la ha llevado a mover su hogar más de una vez. Ella entiende los viajes no como simples desplazamientos, sino como el camino más poderoso de conocimiento humano. Para Lourdes el mapa nunca está completo.
Movida por una curiosidad arrolladora, ha convertido su pasión por descubrir el mundo en su estilo de vida. Para ella, cada destino es un libro abierto donde la naturaleza y las diversas culturas dictan las lecciones más valiosas. A través de la calidad humana, posee la habilidad innata de conectar con las historias de las personas que conoce en el camino y con las necesidades de quienes la acompañan. Como coordinadora, su misión va más allá de la logística: busca contagiar su pasión por las culturas vibrantes y el respeto profundo hacia la madre naturaleza, asegurando que cada viajero regrese a casa con la mente más abierta y el corazón lleno de experiencias auténticas.
Viajar con ella es sumergirse en una aventura guiada por el entusiasmo, la empatía y el deseo genuino de entender el mundo en todas sus formas.
Una de las cosas más importante para Emilia es saber permitirse disfrutar de la vida y viajar por el mundo. Hace más de una década esta canaria eligió Berlín como hogar, una capital que no solo amplió sus horizontes geográficos, sino también su comprensión profunda del respeto intercultural y la libertad de ser auténticamente uno mismo.
Desde pequeña, contemplar los aviones fue parte natural de su vida. Crecer en una isla significaba mirar hacia afuera, y los aviones eran simplemente la forma más directa de conectar con el mundo. Esa fascinación la llevó a formarse en turismo y a iniciar su camino profesional como asistente de vuelo a los 19 años, dando sus primeros pasos en una trayectoria marcada por la curiosidad, la empatía y la exploración.
Hoy, Emilia concibe el turismo como una herramienta de impacto positivo. Su enfoque se basa en la convicción de que viajar, cuando se hace de forma consciente y respetuosa, puede enriquecer tanto al visitante como a la comunidad anfitriona. Su propósito es claro: dejar una huella que sume, que conecte y que honre los lugares y culturas que la reciben.
Lo que más disfruta es el contacto con la gente, esos momentos de pausa que rompen la rutina —ese “tiempo fuera del tiempo”— y la posibilidad de compartir experiencias que realmente se sienten. En ese recorrido, la gastronomía ocupa un lugar especial: es una de sus formas favoritas de conocer una cultura, a través de sus sabores, olores y tradiciones.
Viajar, para Emilia, es también un acto profundamente transformador. No se trata únicamente de recorrer paisajes externos, sino de abrir espacios internos donde ocurre el verdadero movimiento. Cada viaje, de alguna manera, deja algo nuevo y transforma la forma en que miramos el mundo.
No te quedes sin tu regalo